Hablemos claro, sin tecnicismos innecesarios pero sin faltar a la verdad. Vivimos en una era digital acelerada donde la inmediatez a veces nos juega malas pasadas. En muchas empresas españolas se ha normalizado el “hazme un garabato en la tablet” o el infame “pega mi firma escaneada en el PDF”. Y sí, operativa es, rápida también. Pero, ¿es legalmente robusta?
La respuesta corta es: depende de cuánto estés dispuesto a arriesgar.
El mito de “cualquier firma vale” A menudo damos por sentado que por el hecho de ser “digital”, todo tiene validez. Pero la realidad jurídica es mucho más estricta. Según el Reglamento (UE) Nº 910/2014 (eIDAS), que es la biblia europea en esto, no todas las firmas nacen iguales.
La mayoría de soluciones ad-hoc que usan las PYMEs son lo que llamamos Firma Electrónica Simple. ¿El problema? Carecen de garantías de integridad. En un juicio, si la otra parte dice “yo no firmé eso” o “ese documento ha sido alterado”, la carga de la prueba recae sobre ti. Tú tienes que demostrar la validez, y con un simple trazo digital, es casi imposible. Es, básicamente, papel mojado.
La Firma Electrónica Avanzada: Tu seguro de vida legal
Para dormir tranquilos, necesitamos subir el nivel. Aquí es donde entra la Firma Electrónica Avanzada, la solución estratégica que herramientas como Firmafy han democratizado.
Para que una firma tenga este rango y la presunción de validez, debe cumplir cuatro requisitos innegociables (Art. 26 del eIDAS):
- Vincular al firmante de manera única.
- Permitir su identificación (saber quién es quién).
- Haber sido creada bajo control exclusivo del firmante (su móvil, su correo).
- Garantizar la integridad: Detectar cualquier modificación posterior de los datos.
¿Por qué elegir una solución como Firmafy? No se trata solo de software, se trata de garantía procesal. Firmafy no solo captura el trazo; recoge evidencias biométricas (presión, velocidad) y realiza un sellado de tiempo oficial.
Si alguna vez tienes que presentar un contrato como prueba, no vas con un dibujo; vas con un informe de auditoría completo que demuestra que ese documento es inalterable desde el segundo exacto de la firma. En el mundo B2B, donde los acuerdos son el motor del negocio, escatimar en esto es un error de cálculo que sale caro.





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